lunes, 5 de noviembre de 2012

La postura que mantenga jinete, habla con el caballo:

La posición que adoptemos encima del caballo es importantísimo a la hora de comunicarnos con el animal, a la hora de conseguir que nos obedezca, de movernos. Es vital que desde un principio sepamos cual es la manera de sentarse y la posición del cuerpo:
          
                        

  1. El asiento: Es una de las partes más importantes, ya que es ahí donde sentimos con mayor precisión como se encuentra el caballo; si ha salido mal al galope, si cojea, a la hora de saltar, en la doma, todo está comunicado con el asiento. Estaremos siempre relajados en la montura, con nuestro cuerpo centrado, ya que en caso de no estar centrados, no podremos utilizar de manera correcta el resto de nuestro cuerpo, y mucho menos nuestro equilibrio.
  2. Los brazos: lo importante cuando vamos a montar es que el caballo note que estamos relajados. Esto se transmite mucho con nuestras manos, de manera, que si estamos tensos, tiraremos del filete, de las riendas, no dejaremos al caballo estirar el cuello. Nuestros brazos tienen que colgar con naturalidad, nuestros codos flexionados y nuestras manos, con los pulgares hacia arriba, estaran colocadas justo por encima de nuestros codos, a cada lado de la cruz.
  3. Las piernas: con las piernas mandamos constantemente señales al caballo. Para no confundirle deberán estar igual que los brazos, colgando con naturalidad, con presión sobre la montura, para que el caballo nos note, y sepa quien manda. Con nuestras caderas relajadas.
  4. Los pies: van en los estribos, pero no hay que meter todo el pie, simplemente la punta dejando el talón al descubierto y bajándolos, de tal manera que queden los talones mas bajos que las puntas de los pies.
  5. Los hombros: cuadrados y relajados, con nuestra cara bien alta, mirando por encima de las orejas hacia delante, nunca para abajo.


    La elasticidad y el equilibrio son dos cosas que tenemos que hay que tener grabadas en nuestra mente para montar. Nuestro cuerpo se tiene que mover al mismo ritmo que el caballo.

    La posición perfecta es aquella en la que se pueda dibujar una linea imaginaria, que vaya desde nuestra cabeza hasta nuestros tobillos, pasando por las caderas.
                              

Es vital que montes sin miedo, de hacerlo el caballo se dará cuenta y será él el que mande en ti, siempre con hay que subirse al animal con una actitud relajada positiva siempre mandándole pero al mismo tiempo tratándole con cariño para que no se sienta amenazado. 
                     

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada